Esto no arrancó con un plan. Arrancó editando videos ajenos por 5 dólares, en 2023.
La primera cuenta propia pasó el millón de vistas con el primer video — y después la bloquearon con 43 mil seguidores. Volví al año siguiente, publicando todos los días sin frenar, hasta 500 mil seguidores en Instagram y 2 millones en TikTok. La vendí.
El crecimiento nunca dependió de un video viral suelto — depende de un sistema que se repite.
Hoy ese mismo sistema corre en tres cuentas a la vez, y el alcance que genera está disponible para otras marcas y proyectos.